Un sueño de búfalo
Un rêve de buffle

40 años para una flecha

Sueño con cazar el búfalo desde 1983. Tenía diez años, soñaba con mi tirachinas en la mano, y a veces incluso con un pequeño arco de juguete. Pasaba mis días en la naturaleza, rastreando carpas y lucios en las orillas del Loira y en los estanques de la Sologne de mis orígenes. Vivía estas primeras aventuras como si ya estuviera persiguiendo una gran gesta. Ahí es donde empezó todo para mí: la pasión, el cuestionamiento permanente, el amor por lo salvaje. Esta es la evolución de un arquero, lenta y pacientemente, a lo largo de encuentros, entrenamientos y descubrimientos.

Las raíces de una pasión

Los años moldearon mi camino. Un trayecto sembrado de encuentros determinantes, y es imposible no agradecer a todos los que se cruzaron en mi ruta: Luc Barbier, que me abrió las puertas del Caroux, Mamy, Philippe Larmann, y la escuela de Arthez-de-Béarn, donde viví mis primeros recechos de corzos. Luego, un día, tras algunos éxitos en Namibia, esa idea de juventud cobró fuerza y nunca más abandonó mi mente. Cazar el búfalo, ese símbolo de potencia pura y fuerza silenciosa, se convirtió en mi Grial, mi obsesión.


Este artículo es exclusivo para suscriptores.

¡Suscríbete!

¿Ya tienes una cuenta?  Iniciar sesión